Tus emociones no son obstáculos; son guías que te acercan a una vida auténtica.
Hoy vamos a descubrir cómo las emociones influyen en nuestras decisiones y cómo identificarlas y comprenderlas cuando surgen. Aprenderemos a escucharlas y a usarlas como herramientas para tomar decisiones alineadas con nuestros valores.
Las Emociones y la Toma de Decisiones: Un Viaje Personal
Imagina que estás considerando dejar tu trabajo para emprender. Sientes una mezcla de emoción y miedo. ¿Te ha pasado? Esa lucha interna entre "¿Lo hago o no?" es un ejemplo claro de cómo las emociones pueden influir en nuestras decisiones.
Cada emoción que sientes en este proceso tiene un mensaje. Por ejemplo, si sientes miedo, podría estar señalando que hay algo importante que necesitas considerar antes de avanzar. Si sientes entusiasmo, puede ser una señal de que estás alineada con algo que realmente deseas.
Vamos a sacar el manual de instrucciones de ser humano: ¿Por qué hacemos lo que hacemos?
Todo empieza con un estímulo externo, como una nueva propuesta o una nueva idea de negocio. Este estímulo genera una sensación a través de nuestros sentidos, que luego se convierte en una percepción organizada por nuestro cerebro.
Supongamos que este estímulo provoca una sensación de inseguridad. Esta sensación no solo es una reacción automática; es un mensaje que tu mente y cuerpo te están enviando. Quizás te está diciendo que necesitas más información antes de decidir, o que debes explorar por qué te sientes insegura en primer lugar.
Una vez que reconoces la sensación, y asocias la emoción, los pensamientos comienzan a surgir en función de esa emoción. Si te sientes insegura, será porque la emoción del miedo ha tomado los mandos de tus acciones y tus pensamientos pueden estar llenos de dudas. A partir de aquí, tomas una decisión que lleva a la acción o inacción. Por ejemplo, podrías decidir posponer la decisión hasta sentirte más preparada. O cambiar la forma en la que afrontas esta situación, elevarla a la valentía y lo que suceda después, obviamente es muy diferente.
Imagina que estás considerando lanzar un nuevo producto, pero sientes miedo al fracaso. Este miedo podría estar mostrándote que necesitas más preparación, apoyo o guía en el proceso. Al escuchar y trabajar con esa emoción, podrías transformarla en confianza, lo que te permitirá avanzar con seguridad.

Emociones Positivas y Negativas
Las emociones negativas, como el miedo, la ira, o la tristeza, suelen tener mala reputación. Pero no confundirlas con “las emociones malas”. Simplemente son las que drenan energía vital. Recuerda que están ahí para darnos mensajes importantes. Por ejemplo, el miedo te está advirtiendo sobre un peligro que no habías considerado o la ira podría ser una señal de que algo o alguien ha cruzado un límite que es importante para ti.
Por otro lado, las emociones positivas, como la alegría, la gratitud, y el amor, son las que nos recargan energía vital y motivación para seguir adelante.
Imagina que estás trabajando en un proyecto que te apasiona. La alegría que sientes al ver el progreso no solo te motiva, sino que también te da la energía para enfrentar los desafíos que puedan surgir.
Vamos a profundizar en el Mapa de la Conciencia de David Hawkins, pero de una forma simplificada. Él clasificó las emociones según su nivel de energía y conciencia. Es una herramienta poderosa para entender cómo nuestras emociones nos afectan y cómo podemos movernos hacia estados más elevados de bienestar y libertad.
1. Niveles Bajos de Energía Vital:
Vergüenza, Culpa, Apatía, Sufrimiento y Miedo.
Estas emociones tienen muy poca energía vital y suelen dejarnos sintiendo que estamos atrapadas en un pozo sin salida. Requieren de fuentes externas para la recarga vital, y a menudo son situaciones que denominamos “vampiros energéticos”. Son como señales de alarma que nos invitan a pedir ayuda, porque sola de ahí, no puedes salir.
Por ejemplo: Si sientes miedo constante de emprender, el mensaje es "Pide ayuda y ábrete a recibirla". No tienes que hacerlo todo sola; buscar una mentora, un paso a paso, poder hablar con alguien que te entienda y que pueda acompañarte a transitar ese camino puede ser el primer paso para superar estos bloqueos.
2. Emociones que Buscan la felicidad fuera de ti misma:
Deseo, Ira, Orgullo.
Estas emociones nos sacan del estancamiento de las anteriores, pero pueden ser confusas. Nos movilizan a actuar por nosotras mismas, sí, pero siempre nos empujan a buscar fuera lo que ya tenemos dentro.
Por ejemplo: El deseo de éxito puede impulsarte a trabajar duro, pero mientras siga siendo “deseo” jamás te alinearás con el éxito que ya tienes aquí y ahora, dejándote un ciclo interminable de insatisfacción. La ira puede ser un motor poderoso, pero también puede agotarte si no encuentras una manera constructiva de canalizarla.
3. Las primeras emociones Positivas:
Neutralidad, Buena Voluntad, Aceptación.
Desde la neutralidad somos capaces de reconocer los juicios que vienen a la mente pero dejarlos a un lado, y poder ver con mayor objetividad lo que sucede en Realidad. Gracias a la Buena voluntad existen asociaciones sin ánimo de lucro y organizaciones y comunidades que se retroalimentan en diferentes ámbitos, pero en esencia, se intercambia energía positiva para la vida. Podemos decir que aquí nos sentimos en un estado de optimismo y la vida fluye, con sus cosas, pero generalmente fluye. A partir de este bloque de emociones encabezado por la aceptación, empieza la auténtica expansión.La liberación.
Hawkins verificó que la aceptación es el disolvente de la culpa.
Es decir, cuando aceptas un suceso tal y como es, existe una comprensión intrínseca. Es ahí cuando sentimos el sabor de la liberación de creencias que solemos etiquetar limitantes.
Todo esto nos permite conectar poco a poco con la compasión interna y obviamente externa. Nos libera de la autoexigencia y nos acerca al amor propio. Al aceptar una situación tal como es, disuelves la culpa y te liberas de cargas innecesarias. Esta aceptación te permite moverte hacia acciones más alineadas con tu verdadera esencia.
4. Estados de Auto Recarga de Energía vital:
Amor, Alegría, Paz
Estos no son solo emociones, son estados de ser. Aquí, el amor no es simplemente un sentimiento; es una comprensión profunda y permanente de unidad y conexión con todo lo que es. Por ejemplo: Vivir en un estado de amor incondicional te permite enfrentar los desafíos con serenidad y confianza, sabiendo que cada situación es una oportunidad para crecer y expandirte. Por ejemplo: esa sensación cuando sales de una sesión con tus clientas y sientes una conexión profunda con todo. Todo tiene sentido y está alineado. Es magia.

De la Subjetividad a la Libertad Emocional
- Rompiendo el ciclo de emociones negativas: Si te encuentras atrapada en emociones negativas, es importante no juzgarte. En lugar de eso, intenta ver qué mensaje están tratando de enviarte.
Si estás sintiendo tristeza, podría ser un llamado a cuidar de ti misma o a buscar apoyo en tus seres queridos.
En cambio, si experimentas una emoción positiva, como la gratitud, recuerda que compartiendo se expande.
Nebaí, ¿cómo conseguimos transformar una situación negativa en una positiva?
El coraje es la puerta de entrada para moverse de emociones negativas a positivas. Cuando sientes miedo, por ejemplo, puedes usar el coraje para enfrentarlo, en lugar de dejar que te paralice. Esto no significa ignorar el miedo, sino reconocerlo, entender su mensaje, y seguir adelante con valentía.

Tips y Recursos
Cómo integrar el manejo emocional en tu día a día
- Tip 1: Practica la autoobservación. Reserva un momento cada día para identificar cómo te sientes y qué situaciones desencadenaron esas emociones. Por ejemplo, después de una reunión difícil, tómate unos minutos para identificar qué emociones surgieron y qué te están tratando de decir.
- Tip 2: Acepta tus emociones sin juzgarlas. Si sientes ansiedad antes de una presentación, en lugar de reprimirla, acepta que está ahí. Pregúntate qué puedes aprender de esa emoción. Tal vez te está sugiriendo que como estás fuera de tu zona de confort, deberías haber preparado más cosas para estar más preparada. Para ansiedad nunca será suficiente. Así que lo que hay ahora es lo mejor que has podido hacer con lo que tenías. Honra eso.
- Tip 3: Para. Permítete espacios de hacer nada. PARA. Deja de hacer cosas porque hay que hacer cosas. Es preferible que dejes de forzar la acción y resetees tu patrón de comportamiento inconsciente infinito. Desde la quietud, surgirá qué hacer y desde dónde.
