Tu miedo a ser auténtico. El éxito de Tinder y el Metaverso

 

Los seres humanos somos tan capaces de hacer cosas tan increíbles que acabamos volviéndonos expertos en poner “tiritas pa’ todos los corazones partíos”. 

 

Hemos construido una sociedad donde abundan las relaciones ficticias: No digas esto por si se ofende, habla en femenino para incluirlas a todas, no te olvides de elles, comentarios haters a patadas detrás de cada buen contenido…

 

No tenemos tiempo para nosotros, pero sí para pensar en lo que hacen los otros y reaccionar. 

 

Creo que lo dije ya en el episodio nueve: la reacción es tuya, tú eres el que se siente ofendido, ofendida, ofendide. Mira a ver por qué…

Aquí es donde quiero centrarme hoy.

 

¿Por qué nos cuesta tanto mirar hacia dentro y hacer brillar nuestra autenticidad?

 

Nunca pierdas tu muchedad, era lo que le decía el Sombrerero Loco a Alicia en el País de las Maravillas en aquella película de 2010. Aquella chica excéntrica que hacía cosas extrañas, extrañas porque la sociedad que la rodeaba vivía en esa relación ficticia y ella era entonces la que hacía cosas que no correspondían (Disney lleva lanzándonos pullitas desde 1928 con el nacimiento de Mickey Mouse, dirigiendo su propio barco, silbando y feliz, ahí os lo dejo). 

 

Vivimos con tanto apego a la sociedad, a lo que piense la gente que nos rodea, familiares, amigos, pareja, trabajo y tanto miedo a quedarnos solos, solas, soles, que bloqueamos hasta de forma inconsciente nuestro mayor atractivo: nuestra autenticidad, nuestra muchedad. 

 

No vemos que tenemos unas alas preciosas y ultra potentes para volar, ¿y si las saco y alguien me las corta? ¿Y si se ríen de mí por enseñarlas? 

 

Yo te pregunto, ¿y si alzas el vuelo y te encuentras con gente que un día también se atrevió? 

 

Y si de repente te das cuenta de que la realidad en la que quieres vivir no es esa de allá abajo, sino esta de aquí arriba. 

 

¿Por qué ha tenido tanto éxito Tinder? Porque puede ser quien quiera ser.

 

Puedes hacer un match desde el sofá con todas tus greñas y sin tacones, puedes hablar de lo que quieras, que si no mola te desconectas con un clic, sin presión, sin sentir vergüenza, porque total, ojos que no ven, corazón que no siente.

 

Pero oye, ahora que nos dejan salir un poco… Sal a esa cita cara a cara. 

¿Y qué haces? ¿Te muestras tal cual eres? ¿Y si le parezco rarito/ rarita? No, no, no, no, no, mejor me comporto.

¿Qué significa me comporto? Vas a hacer cosas que la otra persona juzgue como válidos o buenas, sean estas propias de tu muchedad o no, de tu personalidad, de tu autenticidad… Pero lo mejor de toda esta historia es que la persona que tienes enfrente va a hacer exactamente lo mismo, comenzando así una relación ficticia provocada por el miedo a ser auténticos,

¿Espabilamos?.

 

Desde este lado de la realidad os puedo confirmar que cuando consigues aceptarte tal cual eres y abrazar tu autenticidad, lo que opina el de enfrente te da igual.

 

No me creas, Verifícalo por favor. Los que me conocen lo saben. 

 

Estoy deseando que saquen ya los metaversos porque como buena psicomarketera, observo el comportamiento de los usuarios en Internet.

Tengo ganas de ver cómo nos relacionamos en este nuevo mundo. Ahora sí que podrás ponerte más pecho, cambiar de corte de pelo y de color de pelo cada día, viajar por portales instantáneos a cualquier lugar, tener reuniones en la oficina sin pensar qué ponerte, si me queda bien o me queda mal. Uy, esa mancha de café en la camisa. 

Mi gran deseo es que, ya que viene una revolución tecnológica de estas dimensiones, entremos en ella con consciencia y sacando el máximo partido que nos puede ofrecer, ganar confianza en una realidad virtual para ponerla en práctica en un mundo real.

Mi gran duda es: ¿Conseguiremos ser auténticos en la realidad virtual o seguiremos construyendo más relaciones ficticias?

¿Aceptamos el reto?

Espero que sí.

Por si no te has motivado lo suficiente a ser auténtico o auténtica o autentique, me gustaría compartir hoy contigo los “cinco remordimientos antes de morir”, un pequeño resumen del libro del León Tolstoi.

Esto es un resumen del libro de las cinco cosas que dicen las personas antes de morir:

  1. Desearía haber sido más fiel a mí mismo, vivir mi vida y no la que otros esperaban de mí.
  2. Ojalá no hubiera trabajado tan duro.
  3. Ojalá tuviera el coraje de expresar mis sentimientos.
  4. Ojalá hubiera estado en contacto con mis amigos.
  5. Ojalá me hubiera permitido ser feliz

Resumido: Ojalá hubiera aprendido a ser auténtico. El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere, sino en querer siempre lo que se hace.

 

Encontrarás más contenido de valor en:

¿Aún te cuesta contar a lo que te dedicas?

 

 

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